59ª EDICIÓN DEL ‘TXIKITERO FESTA’ EN EL CASCO VIEJO DE BILBAO

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

La 59ª edición del ‘Txikitero Festa’ ha comenzado este pasado viernes, 30 de septiembre, en el Casco Viejo de Bilbao entre txistus. Tras dos años de pandemia aseguran que esta edición será «la más completa de su historia». Para ello, reconocen que se han asegurado de que ningún momento de los próximos 12 días -uno de los años que más durará la festividad- quede vacío de actividades.

La celebración finalizará el 11 de octubre, con una ofrenda a la Virgen de Begoña en su día, siendo esta una fecha «muy especial» para el conjunto debido al centenario de la conmemoración a la Amatxu.

Para seguir con esta costumbre, se realizarán concursos gastronómicos, exposiciones, romerías, conciertos y demás actividades-siempre acompañadas de música- durante los próximos días.

Huevos duros para «hacer fondo»

Para calentar el ambiente, todos los días desde el viernes saldrán a las calles del Casco Viejo, San Francisco y Bilbao La Vieja hasta una veintena de coros y otxotes de todo Bizkaia que amenizarán las rondas de bar en bar. El apartado gastronómico no se ha olvidado en esta celebración. Estará servido en formato de pintxo, siendo el huevo duro el protagonista. Según cuenta la tradición popular, los txikiteros lo comían para «hacer fondo y aguantar más bebiendo».

Así, 42 bares del Casco Viejo, San Francisco y Bilbao La Vieja ofrecerán este clásico tentempié hasta el 16 de octubre y se realizará el ‘IV Concurso de Huevos de txikitero del siglo XXI’. El 6 de octubre, se entregarán los premios ‘Txikito de Honor’ en el edificio La Bolsa premiando «la labor individual y colectiva de personas y entidades a favor de esta tradición». Y el viernes en el mismo lugar se debatirá sobre el uso de la tradicional txapela en Bilbao «ayer, hoy y mañana».

El día once, para finalizar la festividad, se espera que sea «el día grande». Desde las 11.00 horas la kalejira txakolinera paseará por el Casco Viejo acabando con el tradicional baile ‘encima de la mesa, en el que un ‘alcalde’ deberá servir un vaso de vino a cada uno de los que suben a la misma mientras bailan. Después de la romería se realizará la ofrenda floral y del mosto a la Amatxu de Begoña, y concluirán los doce días de fiesta con el multitudinario canto a la Salve, donde junto a los coros, txistularis y cientos de personas que rendirán homenaje a la Virgen, participarán las autoridades municipales. Desde el grupo de txikiteros esperan que el esfuerzo realizado en estas fiestas «haga efecto y que más gente se anime a txikitear por Bilbao».

Historia de la fiesta de los txikiteros

La fiesta de los txikiteros fue instaurada en 1964 por Don Epifanio Mezo, párroco de la Catedral de Santiago e ilustre txikitero. Con ella pretendía honrar –el mismo día de la fiesta de la Patrona– a los hombres y mujeres que, frente al individualismo de los últimos tiempos, supieron mantener viva la costumbre del txikiteo como forma de cohesión social. Esta costumbre tan bilbaína trata simplemente de salir a la calle y compartir nuestra vida con amigos y vecinos con un txikito o vaso de vino en la mano.

Aunque en 1997 se creó el grupo de trabajo Txikitero Artean, es una fiesta espontanea, sin mucha organización que año tras año se llena de contenido con la participación ciudadana. Eso sí, es obligatorio el uso de txapela como signo externo de participación en la fiesta. A pesar de todo, sí cuenta con un pequeño programa fijo que incluye la ofrenda floral a la Virgen de Begoña en la hornacina que se encuentra en el Palacio Yohn –edificio conocido como La Bolsa–, la entonación a coro del himno La Salve de los Txikiteros, y el lunch popular que se ofrece después.

Por otro lado, siempre ha sido costumbre entre los txikiteros bilbaínos donar la calderilla sobrante del pago de las rondas, por lo que este día también se procede al recuento de la hucha de los txikiteros, empotrada en la esquina de la calle Pelota con Santa María –frente a la hornacina–, único punto del Casco Viejo desde el que es visible la Basílica de Begoña. Si bien antes la recaudación se entregaba para el cuidado de los huérfanos de la Villa, popularmente conocidos como niños de la Casilla, hoy en día se dona a programas de diversas ONG’s.

En los últimos años muchos negocios, en especial bares, se han unido a la fiesta obsequiando a la clientela con detalles. Durante un tiempo fueron famosos los huevos duros de txikitero del histórico Café Boulevard o la tarta Begoña, de bizcocho emborrachado y trufas, del Gremio de Pastelería de Bizkaia. Sin olvidar los Txikitos de Honor, galardones que cada año distinguen a personas o entidades que hayan destacado por su apoyo a la conservación de esta forma de relación social.

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