BODEGAS COMENGE, ENTRE DOS CASTILLOS, ENTRE LA TRADICIÓN Y LA INNOVACIÓN, Y EL EJE DE UNIÓN DEL RÍO DUERO

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

Hace unos días, de la mano de Pilar Hernández Coloma, pudimos visitar una de las grandes e interesantes bodegas de la Denominación de la Ribera del Duero, ubicada entre dos castillos, el de Peñafiel y el de Curiel, regada por el río Duero, en la localidad de Curiel de Duero, de Realenga Vallisoletana, BODEGAS COMENGE.

Cuando llegamos encontramos un paisaje de viñas, bodegas y pueblos vitícolas que recuperan una tradición histórica, absolutamente extendida por todos los núcleos ribereños y que hoy se ha visto superada por el éxito de la producción vínica.

En esta visita, nos dijo Pilar, disfrutarás de una de las mejores vistas de la Ribera del Duero, además de los castillos, en un entorno privilegiado rodeado de viñedos e historia, y poco a poco vamos impregnándonos de esa magia del lugar.

Aprovechamos y nos trasladamos a una zona de viñedo para conocer las particularidades de la uva y por tanto del vino, además de disfrutar de una degustación de vinos acompañada de un aperitivo.

En nuestro recorrido, acompañados por el director y enólogo de la Bodega, Rafael Cuerda y, del propietario y director comercial Álvaro Comenge, nos encontramos los viñedos verdes, intensos, con un crecimiento vegetal sano, se nota el clima mediterráneo de altitud y los últimos cambios en las temperaturas que obligarán a adelantar a la bodega la realización de algunas de las tareas previstas para dentro de un mes o dos.

Álvaro Comenge

Ya en la zona preparada para el aperitivo y desde donde se divisa el Castillo de Peñafiel y todo el valle del Duero, podemos conocer algo más de Comenge; “unos viñedos plantados en 1962, plantados por dos hermanos, viñedo en pendiente coronado por numerosos pinos, una parcela que nos da una uva super concentrada, un tempraillo bastante intenso que nos permite elaborar nuestro vino Familia Comenge, un Reserva que pasa larga estancia en barricas de dos años en adelante y es un vino que pretende dar tributo a aquellos reservas de la Ribera del Duero que se hacían hace 25 o 30 años, vinos con cuerpo, con intensidad, pero a la vez elegantes y muy sutiles” nos comenta Álvaro Comenge.

Rafael Cuerda nos indica que “fundamentalmente tienen plantado uva tempranillo, pero también tienen algunas hectáreas de cabernet sauvignon, se ha plantado Malvec, Alvillo Mayor, y estamos en fase expansiva de hectáreas, y de variedades”.

Álvaro señala que tienen “una producción de 350.000 botellas con idea de llegar a las 500.000, todo con certificado ecológico, tanto en los viñedos como en los procesos de elaboración”.

CLARETE CARMEN

Y Álvaro nos presenta el clarete CARMEN; “está hecho en honor a mi madre que se llama Carmen, es un vino que se hace a partir de una uva de una parcela de Hontoria de Valdearados, plantada en 1921, parcela más que centenaria en donde están plantadas distintas variedades de uvas con las que se ha elaborado el vino, fundamentalmente albillo mayor, un 50%, y tempranillo, algo de garnacha y algo de bobal. Es un vino muy especial, es un clarete, no es un rosado, porque junta uvas blancas y tintas”.

COLECCIÓN COMENGE VERDEJO ECOLÓGICO

El otro vino que catamos en el aperitivo fue un Blanco Colección Comenge Verdejo Ecológico, es un vino ecológico, elaborado sólo con uvas de la variedad Verdejo, procedentes de viñedos de más de 80 años de antigüedad de pequeños viticultores de la localidad de Rueda. Vendimia manual diurna.

Una vez en la bodega, se realiza una maceración en frío durante 12 horas. Tras la prensada de los racimos, el mosto fermenta a baja temperatura en depósito de acero inoxidable. La fermentación alcohólica se realiza con levaduras salvajes, recuperando la esencia de las primeras elaboraciones de esta denominación, sacando el carácter más agreste, austero y auténtico de la uva.  Ha estado en reposo con su lías finas durante tres meses.

El color del vino es amarillo pajizo, con irisaciones aceradas, limpio y brillante. Su aroma de intensidad media-alta, muy varietal y envolvente, destacando el recuerdo a heno, paja seca, fruta blanca fresca, eneldo, hinojo, hierba recién cortada y ligeros recuerdos al laurel. En boca es seco, sabroso, vivaz, con volumen, equilibrio y buena persistencia. El paso es suave y alegre, haciendo gala de su refrescante acidez. En el postgusto aparece todo el carácter de la viña vieja: una agradable y sutil sensación herbácea (hierba fresca, hinojo) que alarga su persistencia y nos deja un elegante recuerdo en el paladar.

VISITA A LA BODEGA

Rafael Cuerda

Terminado el aperitivo en tan idílico espacio y con tan agradecido paisaje, regresamos a las instalaciones de la bodega para realizar una amena y didáctica visita con Rafael Cuerda recorriendo las diferentes dependencias.

El director y enólogo de la bodega, Rafael Cuerda nos cuenta: “la situación de la bodega es privilegiada, además de por la belleza del entorno, su ubicación, su historia. Era un lugar dedicado al cultivo de la vid, en el siglo XVI Curiel de Duero era uno de los más importantes de la zona, de hecho en la dedicatoria de Miguel de Cervantes en El Quijote se lo dedica al Duque de Bejar, Señor de la Villa de Curiel, localidad medieval. Este Duque era el mentor, benefactor de Miguel de Cervantes”.

Sigue: “En el Siglo XVI en ésta localidad existían seis monasterios, y en donde nosotros nos encontramos estaba uno de ellos, el Monasterio de la Magdalena, el viñedo justo aquí en esta zona se le denomina el Pago de la Magdalena. Era un pueblo dedicado al cultivo de la vid y ya se hablaba de los famosos vinos de Curiel y Tordesillas, los dos núcleos importantes de la época”.

“¿Por qué se vinieron aquí los monjes?, es una zona de cultivo de la vid privilegiada, estas laderas tienen una capacidad de retención de agua verdaderamente importante cuando la época estival la planta aguanta perfectamente y se comporta muy bien en estas zonas de secano, y luego es una zona muy ventilada. Al tener mucho viento, las viñas se mantienen secas, los hongos tienen pocas posibilidades de desarrollarse y por eso los monjes se vinieron aquí. La planta se cultivaba de una forma sana y muy fácil para hacer un vino de calidad”.

“Para hacer un vino de calidad, es tener una buena insolación, buena humedad, buena aireación y así poder tener una uva de calidad, y es por lo que nos ha llevado a trabajar el cultivo ecológico. Las viñas no han visto un insecticida en su vida, no han visto un herbicida, compartimos algunos productos naturales, y trabajo manual para que el viñedo esté bien aireado, bien conducidas, sobre todo si hablamos de la bodega, el interés del enólogo, mi caso, es saber cómo se hacen las cosas en el campo”.

De aquí ya pasamos a visitar el silencio de la nave en donde se encuentran los depósitos de aluminio, los de hormigón, decorados de forma simpática por un artista de la zona y en donde reza: “COMENGE DE LA TIERRA, SU HUELLA”.

Descubrimos la nave de barricas en donde pasan los vinos su silenciosa crianza y en donde nos cuentan algunos futuros proyectos en los que están trabajando, desde allí pasamos hacia la zona de la embotelladora, etiquetadora y camino del almuerzo que nos esperaba en otra zona de las magníficas instalaciones de la bodega.

LUJO DE VINOS; JACOBUS Y COMENGE EL ORIGEN 2018

Bodegas Comenge cuenta con zonas para disfrutar de un buen almuerzo, celebrar una reunión, o tomar un aperitivo contemplando las vistas de la zona. Allí es donde nos desplazamos y a donde nos esperaba el Presidente de la Bodega, Jaime Comenge, para tomar un pequeño refrigerio y seguir conociendo ésta interesante bodega antes de pasar a comer.

Fuimos recibidos con el vino JACOBUS, su vino más exclusivo y original, la expresión más singular de sus viñas. En él se ve reflejado el intenso trabajo de reflexión e investigación que durante 19 años han desarrollado en torno la viña y a la elaboración, con objeto de dotar de verdadera identidad y definición a nuestros vinos. Como reza su lema en la bodega, «De la tierra, su huella».

La vendimia se realiza exclusivamente a mano en cajas de 12 kilos, seleccionando cuidadosamente en bodega primero los racimos y posteriormente las bayas. Para la fermentación se emplea levadura propia, seleccionada, incidiendo en la filosofía de respeto máximo por el terruño.

La crianza se realiza en roble francés durante 42 meses. Durante todo este tiempo, el vino permanece sobre lías puras de la misma levadura empleada durante la fermentación. El carácter protector de las lías permite realizar toda la crianza sin adición alguna de SO2 (sulfitos) durante los tres años y medio.

El vino tiene un color rojo picota de capa muy alta.

Gracias a la técnica empleada en la elaboración, el vino ha conservado su carácter original, como si el tiempo se hubiera detenido durante la crianza del vino.

La sensación frutal es sorprendente y la complejidad aromática del conjunto no deja a nadie indiferente.

En boca posee una gran estructura, pero esta no se percibe como tal, ya que la crianza sobre lías permite aportar la untuosidad, plenitud y elegancia en boca, propia de los vinos de esta casa. Un vino para la eternidad.

Seguimos con las charlas y acompañando productos de la tierra, entre ellos un queso trufado delicioso…

Después del espectacular Jacobus, tuvimos oportunidad de catar otra de las joyas, el ECOLÓGICO COMENGE EL ORIGEN 2018, un vino lleno de encanto y sabor. Es un vino de alta intensidad aromática, con una boca amplia y sedosa, largo recorrido y larga persistencia en el final en boca, capaz de mostrar todo el encanto y la potencia del Tempranillo.

La vendimia se realiza de forma manual, en pequeñas cajas. En bodega se somete a una cuidadosa selección manual de racimos y uvas. Fermentación en pequeños depósitos de hormigón con levadura autóctona propia, seleccionada. La crianza se prolonga durante 13 meses en barricas de roble francés nuevo y de un año. Clarificado y filtrado justo antes del embotellado.

Cuando lo vemos, posee una capa media-alta, rojo picota con reflejos granates, brillante y muy limpio.

Explosivo en nariz y muy frutal. Destaca por su fruta roja ácida y notas balsámicas: grosella, fresa silvestre, algo de regaliz, planta de anís.

En boca es fresco, de amplia estructura y una agradable textura. Su acidez natural y sus jugosos tanitos nos aportan una sensación refrescante que invita a beber. Junto a los intensos recuerdos frutales aparecen fundidas las notas propias de la crianza: vainilla, especias dulces –canela, clavo- y la sensación balsámica del regaliz, aportando una buena complejidad al conjunto. El post-gusto es muy largo, dejando un agradable recuerdo en el paladar.

Después de deleitarnos con tan excepcionales vinos, pasamos al comedor en donde nos esperaba un menú compuesto por deliciosa Vichyssoise, para seguir con una Ensalada acompañando al Lechazo Asado de Castilla y León. De postre una Macedonia de frutas. Y acompañando a éste castellano menú, otras dos joyas de la bodega que a continuación os cuento:

FAMILIA COMENGE 2018, un vino con el que se rinde homenaje a los grandes vinos de guarda de la Ribera del Duero. Si por algo se caracteriza la variedad Tempranillo de este pago, es por su excelente capacidad de envejecimiento.

Tras permanecer 25 meses en barricas nuevas y de un año, ha crecido en intensidad, elegancia, finura en boca y agradable persistencia. Esta excelente añada muestra todo el encanto de este singular y hermoso viñedo.

Posee una capa media-alta, rojo picota con reflejos granates, brillante y muy limpio.

Nariz intensa y especiada. Destacan los recuerdos a regaliz, fruta roja madura,  hinojo, hierbas aromáticas y  sensaciones balsámicas. La riqueza aromática de este Tempranillo es tal que apenas deja asomar esbozos de especias de roble, caramelo, vainilla, cacao…

La boca es suave y amplia, pero sin ser opulenta, mostrando en todo su recorrido la gran calidad de sus taninos, muy finos y dulces. Aromáticamente resulta  algo menos frutal y más especiado;  encontramos de nuevo fruta roja madura pero también vainilla, caramelo, monte bajo y regaliz, aportando complejidad al conjunto.

El post-gusto es intenso, muy largo y sedoso, dejando una sensación fresca que invita a beber.

DON MIGUEL COMENGE 2017 es un vino único que solo elaboran los años excepcionales. El secreto está en la materia prima, el terreno, el clima y los rendimientos.

El método de producción es sencillo y a la vez único: cuidadosa vendimia, selección de los racimos y despalillado total a mano en mesa de selección de uvas. Don Miguel Comenge se hace en depósito de cemento, fermenta con su propia levadura y se cría durante unos 22 meses en barricas de roble francés nuevo, trasegándose cada 6 meses.

Color rojo picota de capa muy alta.

Tiene una nariz profundísima que se abre de forma paulatina a multitud de registros: fruta negra, ciruelas, cassis, chocolate, especias y un nítido fondo mineral que nos recuerda a la tiza.

En boca tiene una acidez excelente y resulta agradablemente fresco, con cuerpo rotundo, amplio, haciendo gala de un tanino aterciopelado, exquisita madurez de fruta y una densa, concentrada y delicada textura en boca. Enorme recorrido durante todo su desarrollo que asegura una vida larga en la botella.

Para el café y dando término a ésta excepcional comida, y visita a la bodega, catamos el más joven de la bodega.

COMENGE BIBERIUS 2021 En 2008 elaboraron por primera vez un vino joven. Pensando en cómo llamarlo, recordaron al Emperador Tiberio, al que su tropa apodó como “Biberius” debido a la pasión que sentía por los vinos de estas tierras.

Desde entonces cada año utilizan las uvas de la variedad Tempranillo procedentes de los viñedos de Los Silos y Carrapiñel, ambos en Pesquera de Duero, para elaborarlo. Plantados sobre suelos calizos y cultivados bajo los principios y prácticas de la agricultura ecológica, ofrecen cada año unas uvas de altísima intensidad aromática. Toda la vendimia, al igual que en el resto de la gama, pasa una cuidadosa selección manual de racimos y uvas antes de entrar en bodega. La fermentación se efectúa gracias al empleo de su propia levadura, única y personal, seleccionada entre cientos en el viñedo que rodea la bodega.

Con este vino quieren mostrar el carácter alegre, fresco y vivo de la variedad Tempranillo.

Muestra un brillante color violáceo.

Posee un intenso aroma a cerezas, frambuesas, arándanos, bayas de saúco, y cuenta con un discreto dulzor de Sugus. Su breve crianza en roble aporta a este amplio conjunto frutal recuerdos de vainilla, chocolate y caramelo.

En boca muestra ese encanto de las grandes añadas. Su jugosa acidez, los taninos finos y el cuerpo medio están muy bien compensados, a pesar de su juventud. Se aprecian con intensidad todos sus sabores: frutas rojas y notas propias del roble, pero también aparecen recuerdos de monte bajo y regaliz, aportando una excelente complejidad al conjunto.

En conjunto alegre en boca, suave y de una buena persistencia en el paladar.

Con todo esto, regresamos a Madrid y nuestro más sincero agradecimiento a Jaime y Álvaro Comenge, a Rafael Cuerda, a todo el equipo de la Bodega Comenge y en particular a Pilar Hernández Coloma.

BODEGAS COMENGE

Camino del Castillo s/n

47316 Curiel del Duero – Valladolid

Teléfono: +34 983 880 363

admin@comenge.com

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