CARCASSONNE, UNA CIUDAD DE CINE,»LA PERLA AMURALLADA GALA»

por Celso Vázquez

Una ciudad amurallada, ‘La Cité’, ciudadela,  muy bien conservada, con construcciones monumentales de plena Edad Media, siglos XI-XIII.

Carcassonne, que huele a princesas, cruzados y cine épico medieval, para los que estén cerca, vayan a pasar o están buscando destino, es un lugar fascinante que recomiendo visitar. Yo he estado tres veces y cada vez me ha gustado más.

Carcasona (en francés: Carcassonne, en occitano: Carcassona) es una comuna francesa, capital del departamento, provincia, del Aude, en la región de Occitania. En el límite del Languedoc con el Roselllón, catalán, y durante varios siglos frontera entre Francia y el reino de Aragón.

La ciudad es conocida por su maravillosa y monumental ciudadela, amurallada, un conjunto arquitectónico medieval restaurado por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo xix y declarado  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Un poco de historia.

Después de romana, visigoda,  durante siglos, luego aragonesa, y desde 1247 francesa.

Carcasona es famosa por su papel durante la cruzada contra los albigenses, cuando la ciudad era un feudo de los cátaros. En 1209, el ejército de los cruzados de Simón de Montfort forzó la rendición de la ciudad después de un sitio de quince días. Tomó como prisionero a Raimundo Roger Trencavel y se convirtió en el nuevo vizconde.

Monfort, reforzó y amplió las fortificaciones y Carcasona se convirtió en una ciudadela de la frontera entre Francia y la Corona de Aragón. En el año 1213, la batalla de Muret, ganada por Simón de Montfort contra el rey Pedro II de Aragón, marcó el preludio de la dominación de los reyes de Francia sobre Occitania.

En 1659, por el Tratado de los Pirineos, la provincia fronteriza del Rosellón pasó a manos de Francia y la importancia militar de Carcasona se redujo. Las fortificaciones se abandonaron y la ciudad se convirtió en un centro económico, concentrado básicamente en la industria textil y como importante destino turístico.

Fernando García Bilbao, amigo, compañero, buen viajero y gourmet, este verano realizó una instructiva y lúdica visita que nos cuenta a continuación y nos da una perfecta idea del lugar, paisanaje y su gastronomía.

Leámoslo.

El Trotamanteles

«CARCASSONNE: EL CASTILLO DE CUENTO»

Francia tiene multitud de lugares interesantes para visitar, por su belleza, por su historia, por su grandiosidad, por su gastronomía. Pues bien, de alguna manera, Carcassonne (Carcasona), al sur de Francia, en la zona de Languedoc, aglutina todo esto, y merece mucho la pena una visita (o estancia de varios días). Y se encuentra en tan buen estado que ha servido en muchos rodajes, como «Los Visitantes», «Juan de Arco» o «Robin Hood: Príncipe de los ladrones».

Si bien la ciudad es histórica toda ella, este post se va a centrar más en su ciudadela amurallada, ese castillo en perfecto estado, casi de cuento, que te traslada a otra época (viajando en el tiempo como los protagonistas de Los Visitantes), la suya que es la medieval, y catalogada como Patrimonio de la Humanidad. Se trata de un castillo dentro de una fortificación, que a su vez queda rodeada y protegida por otra muralla. Esta zona medieval, la Cité, conecta con la parte moderna, y viceversa, por el Puente Viejo.

Fue uno de los principales feudos de los cátaros, en tiempos de la familia Trencavel, y un momento de máxima agitación a principios del siglo XIII, con la cruzada albigense contra los cátaros, y la rendición de la ciudad.

A día de hoy se trata de un enclave con un elevado reclamo turístico (donde los españoles, junto con franceses, prevalecemos), que resuelven de manera adecuada, tanto a nivel hotelero como gastronómico y enológico, con distintas alternativas y niveles de precio. Además, se pueden disfrutar de distintas actividades, tanto para adultos como niños, que no sólo se limitan a la propia ciudad, sino al entorno cercano.

Vale mucho la pena tomar fotos desde distintos puntos y perspectivas, pasear con calma o sentarse a tomar algo. En este último sentido, y siempre que no nos encontremos en una época calurosa, se ha de probar el Cassoulet, pero también unos buenos Caracoles al estilo Languedoc, el Foie e, incluso, unas Ostras de la zona sur; y claro, todo bien regado con los excelentes vinos de la zona, no tan reconocidos como otros, pero de muy buena calidad.

Interesantes restaurantes, con agradables patios, como el de Le Jardin Enjoy, o con diseño acorde al castillo, como L’escargot, dentro de la Cité. Variedad y cantidad, no exenta de calidad.

No obstante, las dos mejores alternativas gastronómicas las encontramos fuera de las murallas. Una de ellas muy cerca, a pie de las mismas, dentro de Carcassonne; verdadero paraíso para los que nos gusta el buen vino y disfrutar del mundo de la trufa. Se trata de L’Atelier de la Truffe, regentado por el amable Philippe Barriére, una taberna para unos 16 – 20 comensales, con todos sus platos alrededor de la trufa (de temporada), incluso un postre (tiramisú de trufa, excelente), y una gran variedad de vinos de la zona, junto con cervezas locales, en formato colmado (para llevar). Muy buena la RCP.

Y no quiero terminar sin dejar de recomendar un paseo hasta la tranquila Lagrasse, donde se puede visitar su abadía románica, pero además comer, y muy bien, en Le Bastion, con su maravillosa cocina de temporada y Km. cero, trabajada con un hilo conductor de menús degustación y fantástica carta de vinos, además de ricos cócteles. Es probable que si la ubicación fuera otra, el precio sería más elevado, pero mientras tocará disfrutar de una magnífica RCP.

En definitiva, una muy buena recomendación para vuestro próximo viaje».

Publicado por Fernando Syrah, en su Blog VINO, GASTRONOMIA Y VIAJES (Entre Fogones y Gin Tonics).

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