CARME RUSCALLEDA, PREMIO DE LA GASTRONOMÍA ASTURIANA LA CALDERETA DE DON CALIXTO

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

Este pasado lunes, el restaurante Deloya Latores fue el marco que acogió la vigésimo segunda edición de los Premios de la Gastronomía La Caldereta de don Calixto, para ovacionar a los cuatro premiados. Xune Andrade vio ensalzada su Proyección, La Pondala recibió el trofeo por su Trayectoria, Borja Cortina vio cómo Asturias valoraba su Innovación y Carme Ruscalleda se convirtió en la Maestra Nacional.

Ruscalleda llegó desde Cataluña para agradecer esta distinción, cargada de humildad, como si no hubiera logrado en su carrera siete estrellas Michelin. «Me siento muy afortunada», empezó diciendo, con el trofeo entre sus manos. «Me siento muy afortunada por haber nacido en el primer mundo, en el que una mujer vale lo mismo que un hombre», celebró, antes de desvelar el secreto que, para ella, esconde la alimentación. «La gastronomía es la excelencia del comer y del beber y, para llegar a esa excelencia, tiene que haber un gramo de locura y otro de pasión».

Con ambos ingredientes, «somos imparables», prometía. Bastante razón tiene porque para parar a Borja Cortina, ‘bartender’ del Varsovia, harían falta muchas resistencias. Él recogió su galardón, despojándose de cualquier atisbo de individualismo. «Quiero compartir este premio con todos los que trabajan cada día para elevar el listón del mundo del bar», comenzó. Se refería a todos los colegas del Principado que, a su lado, han ido facilitando el camino a quienes vienen pisando detrás. «Esta distinción, para mí, es para todo este sector, que se ha esforzado mucho en estos últimos años para ser reconocido dentro de la gastronomía», explicó.

Pero, más allá de lo profesional, Cortina transitó por el terreno personal, porque, en su discurso, no quiso olvidarse de quienes lo impulsan desde las sombras: «A mi mujer y a mis hijos, a mis padres, a mis hermanos y, por supuesto, a mis clientes», enumeró, antes de recordar que los bares «son un bálsamo para el día a día».

Los cuatro premiados dejaron claro que, para ellos, el buen comer y el buen beber son una parte imprescindible de la cultura española. Ya no solo por los productos en sí, sino porque, como dijo Borja Cortina: «Muchos de nosotros estamos aquí porque nuestros padres se conocieron en un bar», se reía. Su broma desembocó en un «¡Viva la gastronomía y vivan los bares!» que lanzó él, pero que podría haber sido coral.

A su grito se unirían todos los premiados, año tras año, por ‘Yantar’ y quienes hacen posible que estos galardones lleguen siempre a buen puerto: el Ayuntamiento de Oviedo, El Gaitero, San Miguel, Fuensanta, Coca Cola, IGP Ternera Asturiana y Real Agrado.

Fuente: El Comercio

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