EL KALIMOTXO CUMPLE 50 AÑOS

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

Una cuadrilla llamada “Antzarrak” lo creó durante las fiestas del puerto de Algorta hace 50 años. Hace unos días, en las fiestas de la localidad se rinde homenaje a los creadores.

Lleva cinco décadas siendo la bebida preferida del botellón y en fiestas es una de las combinaciones que más se consumen.

Son pocos los que no sabrán lo que es el kalimotxo: mezcla de vino y cola que ha recorrido a lo largo de 50 años millones de fiestas y ha acompañado innumerables encuentros. Prepararlo no tiene ningún misterio, aunque pocos conocen realmente su origen.

Hay que retroceder a un día como ayer, pero del año 1972. Hace unos días, en fiestas del Puerto Viejo de Algorta nació el nombre de esta bebida de la mano de una cuadrilla de chavales que estaban celebrando las fiestas de San Nicolás. La cuadrilla Antzarrak fue homenajeada anteayer en el marco de las fiestas del Puerto Viejo.

La mezcla llegó por casualidad y para solucionar un problema. Resulta que el vino que tenían para servir en fiestas estaba en mal estado. Dos de ellos tuvieron la idea de mezclarlo para intentar arreglar el desastre y dieron con la tecla: a uno le llamaban Motxongo y a otro Kalimero. Compraron nada más y nada menos que 2.000 litros de vino tinto que, no se sabe si a causa del calor reinante o debido a la picaresca del vendedor, estaba picado”. Como el dinero gastado para su compra había sido importante, tuvieron que buscar una salida al vino defectuoso que, aunque no era nocivo para la salud según les informó un médico conocido, tenía un sabor sumamente desagradable.

Según recuerda el Ayuntamiento de Getxo, aunque la mezcla de vino tinto y refresco de cola ya existía en los años 20 del siglo XX, era una bebida minoritaria debido a que apenas había establecimientos que sirvieran el refresco americano. La cosa cambió en 1953 con la puesta en marcha de la primera fábrica de Coca Cola en el Estado español y la mezcla se popularizó bajo diferentes denominaciones: Rioja libre, mochete, tincola, cubalibre del pobre o cubata del obrero. Para lograr la combinación perfecta realizaron varias mezclas y después de varias probaron con el refresco de cola, dieron con la cantidad necesaria para disimular el mal sabor del vino y llegaron a la regla de que era necesario igualar la cuantía de vino y refresco. De este modo deberían poder colocar a la clientela 4.000 litros de ese brebaje para desembarazarse de todas las existencias de vino. Hubo quien opinó que ayudaría el no decir de qué se trataba el brebaje, así como ponerle un nombre atractivo.

Bebida popular

Las ideas para el nombrecito no cuajaban, hasta que apareció un amigo de la cuadrilla, un erandiotarra apodado Kalimero pero más conocido con la abreviatura de Kali, de aspecto poco agraciado; alguien comentó que en euskera feo se dice motxo, con lo que la asociación del nombre Kalimotxo fue rápida y unánimemente adoptado por todos y todas. El éxito fue increíble. El término kalimotxo se fue extendiendo por Euskadi y Nafarroa, popularizándose ya a principios de la década de 1980, y de ahí se extendió por las regiones vecinas y a todo el Estado.

Más tarde, la multinacional Coca Cola registró el nombre de la popular bebida. Incluso la Real Academia Española de la Lengua reconoce la denominación Calimocho como nombre de la mezcla de vino tinto con refresco de cola. Ayer se cumplió medio siglo del despegue de la popular bebida, tiempo en el que han cantado al kalimotxo desde Pablo Carbonell a La Otxoa o la rockabilly estadounidense Eilen Jewell, y la bebida sigue vigente. No ganará concursos gastronómicos, pero es barata, simple y fresquita.

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