EL MUDO DEL VINO ESTÁ DE LUTO: FALLECE FERNANDO REMÍREZ DE GANUZA, UNO DE LOS GRANDES RENOVADORES DE RIOJA EN LOS 90

por Celso Vázquez

El bodeguero Fernando Remírez de Ganuza, fundador de la bodega del mismo nombre en Samaniego, ha fallecido esta mañana a los 73 años en Barcelona a consecuencia de una enfermedad que se fue complicando en los últimos meses.

Fernando fue uno de los grandes renovadores de Rioja en los años 90 del siglo pasado, de aquella denominación de origen dominante en España, pero que había caído en la complacencia. Lejos de las interpretaciones románticas, incluso idílicas, el bodeguero irrumpió con un sorprendente pragmatismo para demostrar que la limpieza, la tecnología, la investigación, la experiencia y, sobre todo, la selección, eran tan necesarias como un viñedo con personalidad para hacer un gran vino: «La uva debe ser sobresaliente, y para eso hace falta terruño, pero la recogida también debe ser sobresaliente, como los medios técnicos, la bodega y la gente que en ella trabaja», sostenía. «Cada parte tiene 100 puntos y hay que aspirar a lograr esos 100 puntos en todos los apartados».

En la bodega, hoy propiedad de la familia Urtasun (Vitoria), casi todo gira alrededor del Reserva Remírez de Ganuza, mientras que el resto de elaboraciones son, de alguna forma, complementos a un vino que aspira a la perfección. Fernando Remírez de Ganuza sembró las bases de una bodega que, hoy en día, continúa siendo capaz de poner 50.000 botellas en el mercado a 50 euros de su gran referencia (el Reserva Remírez de Ganuza) y cuyo timón enológico continúa dirigiendo Jesús Mendoza, su yerno, y uno de los mejores conocedores de los viñedos de la Sonsierra, que en los últimos años además ha puesto en el mercado algunos de los mejores blancos de Rioja y de España.

Fernando, nacido en Meano (Navarra) e hijo del ‘choricero’, dedicó la mayor parte de su vida a la compra venta de terrenos y a la preparación de viñedos en toda la zona de la Sonsierra. Fue, por ejemplo, a quien confío la familia Álvarez (Vega Sicilia) la adquisición de viejas parcelas en silencio durante casi una década, antes del desembarco en Rioja con el gran proyecto conjunto con la familia Rothschild en Samaniego.

En la bodega, que fundó en 1989 en el centro de la localidad riojano alavesa, fue un auténtico innovador, casi revolucionario: diseñó su propia mesa de selección, para dividir los racimos en dos, cortando las puntas y hombros para su Erre Punto (maceración carbónica) , mientras que el resto iban para sus vinos top. Se inventó las cámaras de aire para una extracción lo más delicada posible para su vino Trasnocho, una máquina para lavar la uva con su propio mosto o incluso estuvo trabajando la crianza de los vinos con barricas cuadradas.

En la bodega, que fundó en 1989 en el centro de la localidad riojano alavesa, fue un auténtico innovador, casi revolucionario: diseñó su propia mesa de selección, para dividir los racimos en dos, cortando las puntas y hombros para su Erre Punto (maceración carbónica) , mientras que el resto iban para sus vinos top. Se inventó las cámaras de aire para una extracción lo más delicada posible para su vino Trasnocho, una máquina para lavar la uva con su propio mosto o incluso estuvo trabajando la crianza de los vinos con barricas cuadradas.

Pero, sobre todo, Fernando Remírez de Ganuza fue un gran tipo: generoso y amigo de prácticamente todo el mundo. Rioja, y los viñedos de la Sonsierra y Rioja Alavesa, fueron siempre su referencia por los suelos calcáreos y la altitud que, como demostró, le iban a permitir hacer vinos de talla mundial. Su Gran Reserva de la Añada 2004 obtuvo los 100 puntos Parker, el primer Rioja en conseguirlos en esta categoría que, al igual que en el caso de los reservas, Fernando Remírez de Ganuza elevó a los altares, aunque en sus vinos no había solo precisión extrema en las largas crianzas, sino una identidad frutal y de los viñedos difícil de encontrar en otros vinos de Rioja. Su hija Cristina trabajó durante varios años mano a mano en la bodega de Samaniego, mientras que perdió a su otra hija María en un fatal accidente de tráfico y a la que dedicó uno de los vinos icónicos de Rioja: María Remírez de Ganuza.

El bodeguero también trabajó en la Ribera del Duero, donde tenía un pequeño proyecto con otros dos socios. Descanse en paz esta gran persona y extraordinario bodeguero que, junto con María José López de Heredia y Pitu Roca, dejó uno de los mejores programas de televisión sobre vino que se han hecho en España: https://www.ccma.cat/3cat/remirez-de-ganuzalopez-de-heredia-els-extrems/video/3801990/

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