«GILDA»

por Celso Vázquez

Un pincho donostiarra hoy de total actualidad

El pincho vasco más conocido… Qué es y cómo y con qué se hace.

Les dejamos con un interesante escrito del maestro e investigador Miguel Ángel Almodóvar con su historia.

LA » GILDA» ENTRE EL GUANTE DEL PECADO Y EL TAPEO DONOSTIARRA…

por Miguel Ángel Almodóvar

La Gilda, pincho/pintxo vasco por antonomasia, es un continuo de variantes y encurtidos guiados/atravesados por un palillo o mondadientes, que originalmente estuvo formado por una aceituna sin hueso, una piparra ( guindilla fresca y tierna en vinagre suave) y una anchoa (en salazón), aunque hoy se presenta con añadidos tales que pepinillo, pimiento morrón o picante de Mendavia, boquerón en vinagre o cebolla.

La tradición dice que el invento tuvo lugar en el Bar CASA VALLÉS de san Sebastián/Donosti, allá por los finales de los años cuarenta del pasado siglo y después de que en 1946 tuviera lugar el estreno en España de la película Gilda, de la que el pincho tomaría nombre y sentido por ser “SALADA, VERDE Y UN POCO PICANTE…”.

Todo ello referido a la trama de la cinta que algunos grupos de las entonces “fuerzas vivas”, como Falange y Opus Dei, consideraron tan inmoral y disolvente que durante meses se dedicaron a ir por los cines de media España para enfangar con pintura la cartelería o incluso agredir a los espectadores que intentaban entrar o salir de los locales donde se exhibía.

Tamaña escandalera parecía venir a cuento, principalmente, de una escena en la que la protagonista, Gilda, interpretada por una despampanante Rita Hayworth, cantaba una canción mientras se quitaba un largo guante negro de uno de sus brazos.

Dicho así, la cosa se entiende entre poco o nada, de manera que conviene precisar que la canción es cuestión, «Putt the blame on Mame», «Echadle la culpa a Mame», habla de una tal Mame, mujer tan de rompe y rasga que, con sus contoneos, bailes y besos, es capaz de provocar el terremoto de San Francisco, la gran tormenta de Nueva York o el pavoroso incendio de Chicago, y que la sensualísima forma con la que la intérprete se desprende del guante es algo así como un pseudostreptease que muchos percibieron entonces y siguen percibiendo hoy como sustancialmente más erótico que un desnudo integral.

De ahí que los defensores acérrimos de la moral nacional católica imperante se lanzaran como fieras, a degüello, de Gilda.

A nadie pareció importarle una higa que la festiva escena terminara abruptamente con el bofetón que Glenn Ford/Johnny Farrell le propina a Gilda/Rita sin venir a cuento, porque érase, que se era, que hasta la reforma de junio de 1989 ningún tipo penal estaba llamado a contemplar el fenómeno de la violencia de género ni el de la violencia doméstica, de manera que Gilda se quedó con su sagrada forma en la cara por el guante del pecado y los vascos con su tapeo tan ricamente hablando.

Años más tarde, los cinéfilos semióticos empezaron a hablar de un triángulo de proximidad al sadomasoquismo, formado por Gilda, Jonny Farrell y su jefe y marido de Gilda, Ballin Mundson, en un sofocante clima de misoginia, impotencia y homosexualidad latentes, pero eso, como diría Kiplig, ya es otra historia…

de Miguel Ángel Almodóvar Martín

Escritor, sociólogo investigador de CIEMAT y divulgador gastronómico

Artículos Relacionados

Deja un comentario

* Al utilizar este formulario, acepta que este sitio web almacene y maneje sus datos.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no continuar navegando en nuestra web si así lo desea. Aceptar Leer más