HOTEL RURAL-RESTAURANTE TORREBLANCA (GUADARRAMA), CUANDO EL BUEN TRABAJO SE PLASMA EN LOS PLATOS

por Celso Vázquez

Esa clásica construcción serrana en piedra lleva en Guadarrama muchos años, pasando de unos dueños a otros, e incluso adentrándose en lo gastronómico en distintos momentos. Pues hace 9 años dio un giro hacia la excelencia cuando se hizo cargo del hotel rural (con sus coquetas y bien equipadas 5 habitaciones, una de ellas suite, todas ellas diferentes, y donde descansar mientras escuchas cantar a los pajarillos del entorno) y del restaurante (del que queremos hablar), Paco Jiménez y su esposa; y así surge lo que hoy es Hotel Rural – Restaurante TorreBlanca.

Paco ha ido creando un equipo de gran nivel, tanto en sala como en cocina, con incorporaciones y cambios según las circunstancias y momentos. Les ha trasladado todo ese entusiasmo que exhala, pleno de vitalidad y en continúa evolución para mejorar y aprender, escuchar y aportar.

Se encuentra bien ubicado en Guadarrama, relativamente cercano al centro, pero a la vez en una zona tranquila, ya de salida hacia Los Molinos. Tras dejar el vehículo en su parking al aire libre, lo primero con lo que te topas es con una deliciosa terraza, buena alternativa para esos días y noches de agradable temperatura serrana, con posibilidad de cenar en pareja y después transformarse en una zona casi chill-out, donde disfrutar de una buena copa; además, los jueves veraniegos tienen lugar en esa ubicación, unas excelentes cenas amenizadas con música. En el acceso de entrada al edificio se monta otra zona de mesas, ya más amplias y para grupos o familias (incluso con un espacio de columpios para los más pequeños), y en la parte de atrás se completa con una terraza-grill, quizá la más informal. Ya dentro, en la planta alta se encuentran las habitaciones, y en la planta baja dos salones, con sensación de casero, donde degustar unos ricos manjares.

Encontraremos una cocina en la que confluye la tradición y la modernidad e innovación, esto es, platos completos (con la contundencia que la sierra suele exigir) no exentos de toques de cocina actual, para conseguir platos muy redondos. Interesante su carta, siempre viva y con sugerencias, donde primero hemos de fijarnos en sus entrantes, de ayer y de ahora, de los que poder disfrutar de un sensacional Arenque escabechado (con cama de algas, mango y emulsión de remolacha), para empezar y no acabar, equilibrado Ceviche de vieiras (con huevas, emulsión de cilantro y una cama de batata) y magnífico, en todo su conjunto, el Dim Sum relleno de rabo de toro (melaza de batata y su jugo). Delicioso el ajo blanco, y curiosa fórmula la del flan de salmorejo.

Un plato sencillo, aparentemente, como la Ensalada de tomate rosa (de huerta) y ventresca de atún, se hace grande cuando el producto es de primera. De entre lo relacionado con la huerta, muy ricas las alcachofas con esa salsa de bacon, que le da mucha intensidad y pide pan. Hay alternativa de arroces, pero claro, no pude dejar de probar el que más me llamó la atención: Arroz verde de placton con camarones; gran punto del arroz, toque de mar como si buceando en el océano alguien abriera la boca.

De los pescados se pueden encontrar una particular Corvina aderezada con remolacha, naranja y espuma de ostras, imagen y sabor. Y las opciones de carne, variadas y realmente interesantes, pero he de decir que me sorprendió, en su día, especialmente el Solomillo de ciervo de crianza en su hábitat, plato maravilloso, con un gran puré y un producto base que me fascinó (ciervo de crianza en semilibertad, de Venison). Actualmente, no hay que dejar de probar las costillas de cerdo a baja temperatura, golosas y jugosas, entre otras buenas alternativas.

Con los postres siempre hay variedad y cambios, siempre en positivo, desde una gelatina de Gin Tonic a un tiramisú de camembert o la tarta de cítricos, buenas opciones de fin de fiesta.

Hay opciones de menú degustación (entre 30 y 49 euros), así como menú diario con platos de la carta y buen precio; la bebida, normalmente aparte, salvo un copita de vino, cerveza, agua o refresco.

Rematamos contando la carta de vinos, donde encontrar unas 40 referencias bien seleccionadas, y que permite hacer buen recorrido por buena parte de España y sus D.O.

En definitiva, otra de esas grandes alternativas gastronómicas de la Sierra Noroeste Madrileña. No dejéis de pasar a conocerlo e id reservando para esta primavera y verano.

Precio por persona: Además de los menús mencionados, a la carta puedes salir entre 30 – 45 euros, en función del vino seleccionado, y el saque de los comensales.

Horario : Sólo cierra para las cenas de Domingo y los lunes.

por Fernando Syrah. SierraGourmet

Hotel Rural – Restaurante TorreBlanca

C/ Doctor Gómez Ruiz, 7

28440 Guadarrama (Madrid)

91.854.95.05

info@hotelruraltorreblanca.es

www.hotelruraltorreblanca.esancq

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