LAUREL

por Celso Vázquez

«El laurel planta sagrada mitológica de simbolismos esotéricos»

«Uno de los sabores más mediterráneos»

«El que planta un laurel, nunca lo verá crecer»

El laurel (Laurus nobilis) es una planta especie perenne de la familia de las lauráceas originaria de la región del mar Mediterráneo y de la mitad norte de la costa atlántica de la península ibérica. Sus hojas son utilizadas desde antiguo con fines sagrados, medicinales y en la culinarios.

Además de sus propiedades para la cocina, es reconocido por sus poderes esotéricos, ya que según la creencia, esta planta atrae la buena suerte y la protección y es símbolo de victoria.

Las hojas de este árbol tienen un sabor y un aroma muy fuertes y amargos cuando están frescas. Por ello conviene que estén secas para emplearlas en la cocina. Su momento ideal para podar radicalmente el laurel es a finales del invierno hasta finales de febrero. En esta época, las plantas están a punto de brotar y todavía tienen poca savia en las ramas. Por eso también soportan bien los recortes fuertes. Sin embargo, no debe podarse con temperaturas bajo cero ni con heladas. Pues necesita ser protegido de estas fuertes heladas.  Se debe podar a mediados de la primavera y entre mediados de agosto y septiembre; los recortes obtenidos al final del verano se pueden usar como esquejes.

Historia y etimología

Del latín, Laurel es el origen de los vocablos castellanos «laureado» y «bachiller», este último del latín baccalaureatus, donde aparece laureatus, que ha recibido los «laureles» de su título académico.

Esta planta fue considerada en la antigua Grecia una planta consagrada al dios Apolo, porque según la leyenda, la ninfa Dafne se transformó en ella para huir del dios que la siguió y así el mismo Apolo, proclamó esta planta consagrada a su culto y señal de gloria para ponerla sobre el jefe de los vencedores (al final hablamos del mito y las coronas de laurel).

La adivinación mediante hojas de laurel se llama Dafnomancia.

Uso culinario

Las hojas se pueden utilizar tanto secas como frescas. No obstante, en fresco son menos populares, ya que resultan más fuertes y amargas. Aún así, son perfectas para los adobos con vinagre, de escabeches, por ejemplo. O potajes, pucheros, de legumbres y con estofados de carnes potentes.

En los guisos se pueden añadir enteras o cortadas en trozos. Nosotros os recomendamos cortarlas en dos o tres pedazos, para conseguir que el sabor se reparta mucho mejor por la preparación. Congenia a la perfección con platos de legumbres, como alubiones con almejas o cualquier receta de lentejas guisadas con chorizo o verduras. O simplemente añadir una o dos hojas al agua de cocción de un sencillo arroz blanco. Le aportará un agradable aroma. También, podéis probarlo en la salsa bechamel. ¡Potenciará su sabor! Eso sí,  retirarlo siempre antes de servir la comida. Porque aunque convierte guisos y salsas en platos exquisitos, un mordisco a una de sus hojas no resulta muy agradable.

Las hojas de laurel se usan como condimento en la gastronomía centroeuropea y particularmente en la cocina mediterránea, así como en toda América. En la región noroeste de México, se le conoce como «laurel de Castilla».

Las mencionadas hojas se utilizan en sopas, guisos y estofados, así como en carnes, pescados, mariscos y vegetales, e incluso en postres como el arroz con leche. Se utilizan generalmente enteras (a veces como ‘bouquet garni’), y retiradas antes de servir. También pueden ser trituradas o molidas en polvo antes de cocinar para darle un mejor gusto a la comida.

Respecto a sus frutos, las bayas aunque son utilizadas en menor frecuencia en la cocina, son perfectas como guarnición y para dar sabor a los asados; y en la región de Emilia Romagna, en Italia, las bayas se utilizan para preparar un licor conocido como Laurino.

Uso medicinal

Como planta medicinal, el laurel es un tónico estomacal (estimulante del apetito, digestivo, colagogo y carminativo). El aceite esencial obtenido de los frutos («manteca de laurel») se usaba tradicionalmente para el tratamiento de inflamaciones osteoarticulares y pediculosis.

Otros usos

Se utiliza como planta ornamental en jardinería.

La madera es muy dura y se ha empleado en Granada (España) para trabajos de taracea y marquetería, tradición artesanal árabe que ha sido heredada y mantenida en algunas zonas como el Albaicín.

Propiedades y beneficios del laurel

La ingesta de hojas de laurel en exceso llega a ser tóxica. Si su uso es moderado, el laurel no es tóxico.

Además, se ha demostrado que el aroma del laurel tiene efectos relajantes y calmantes, lo que lo convierte en un recurso perfecto para reducir el estrés, purificar el aire en espacios cerrados y promover la sensación de bienestar. Han demostrado su eficacia como remedio natural contra la tos, la bronquitis y otros problemas respiratorios. La planta contiene una serie de compuestos con propiedades expectorantes y antiinflamatorias, que ayudan a despejar las vías respiratorias y a reducir síntomas como la congestión y la fatiga.

Usos anecdóticos

Colocar unas hojas de laurel justo a la entrada de la casa o domicilio ya que se cree que atrae salud, fortuna y suerte.

Poner un par de hojas secas debajo de la almohada, también dicen, que beneficia, calma y desestresa.

Además de para condimentar platos y darle un toque sabroso, esta hoja te ayudará a terminar con el desagradable olor de tu nevera. Para ello solo tendrás que humedecer una hoja de esta planta y colocarla en un estante. Esta absorberá los malos olores y desprenderá un buen aroma, éste más empírico, el remedio de la abuela, con el que terminará para siempre con los malos olores un gran problema a veces.

La hoja de laurel tiene un sinfín de usos en la limpieza. Existen diferentes trucos caseros que tienen esta planta como protagonista y que le ayudarán a poner fin a algunos de los grandes problemas del hogar.

Pero este mismo método, económico y sencillo, lo puedes utilizar para cualquier espacio del hogar: armarios, cajones o habitáculos cerrados o poco oreados que rengan malos olores, como el baño y w.c.. Además, puede ser de gran ayuda si convive con un fumador en casa.

Su morfología y biología.

El laurel común es un árbol dioico perennifolio de 5-10 m de altura, de tronco recto con la corteza gris y la copa densa, oscura, con hojas azuladas, alternas, lanceoladas u oblongo-lanceoladas, de consistencia algo coriácea, aromáticas, con el borde en ocasiones algo ondulado. Tienen ápice agudo y base atenuada. Miden unos 3-9 cm de longitud y poseen corto peciolo. El haz es de color verde oscuro lustroso, mientras que el envés es más pálido.

Sus flores están dispuestas en umbelas sésiles de 4-6 flores amarillentas de 4 pétalos que aparecen en marzo-abril. Las masculinas tienen 8-12 estambres de cerca de 3 mm, casi todos provistos de 2 nectarios opuestos, subaxilares y gineceo rudimentario. Las femeninas con 2-4 estaminodios apendiculados y ovario subsésil con estilo corto y grueso y estigma trígono.

Su fruto es una baya, ovoide, de 10-15 mm, negra en la madurez, suavemente acuminada con pericarpo delgado. Tiene semilla única de 9 por 6,5 mm, lisa. Madura a principios de otoño

(Ver fotos).

La Corona de Laurel. Historia y Mitos.

«Una corona de laurel es una corona de espinas revestida de hojas».

«Hasta que a la meta llegues no te pongas los laureles»

Los antiguos griegos introdujeron por primera vez la corona de laurel (Laurus nobilis) como recompensa honorífica para los vencedores en concursos deportivos, militares, poéticos y musicales. De hecho, el laurel tenía dos significados distintos: literal y simbólico. Al florecer de manera temprana y ser de hoja perenne, el laurel representa la victoria como algo duradero, mientras que las flores representan el respeto por los muertos, en forma de ofrenda, algo que se viene haciendo desde la antigüedad. Además, el laurel es originario de la región mediterránea, y se erigió como un símbolo importante de victoria, logro y estatus.

Los antiguos romanos continuaron la tradición de la corona como recompensa por el triunfo. Vistieron a sus líderes y al personal militar con coronas de laurel, roble o mirto.

Los dioses y diosas antiguos eran representados a menudo en el arte y la literatura con plantas específicas dedicadas a ellos. En las metamorfosis de Ovidio, la bella ninfa Dafne logra escapar de su perseguidor, el dios Apolo, convirtiéndose en un árbol de laurel. Apolo corta una rama del árbol y exclama: «Aunque no puedas ser mi esposa, al menos serás mi árbol; te llevaré siempre en mi pelo, en mi aljaba, oh Laurel». (557–559). Él mantiene su palabra, y como resultado a menudo es representado usando una corona de laurel como símbolo de su amor por Dafne. Apolo es el dios de los poetas y escritores, y el término poeta laureado que utilizamos hoy en día proviene de este mito.

Aunque las coronas de hojas y flores eran populares en el mundo antiguo, a medida que el cristianismo se extendió cayó en desgracia debido a su asociación con las fiestas paganas. Pero volvió a aparecer en el arte renacentista, ya que los artistas y estudiosos volvieron a mirar al pasado clásico en busca de inspiración.

En la actualidad es normal ver a menudo coronas de flores usadas como un recordatorio del antiguo mundo mediterráneo y símbolo de la antigua herencia de sus sujetos. Así es como el simbolismo de la corona de laurel ha perdurado hasta nuestros días: en los Juegos Olímpicos que se celebraron en 2004 en Atenas, Grecia entregó coronas de laurel a los ganadores, para recordar ese pasado glorioso, y fue diseño de las medallas para las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016.

En algunos países, la corona de laurel se sigue utilizando como premio y como símbolo de excelencia entre los alumnos cuando concluyen sus estudios universitarios. La corona se entrega a los jóvenes en la ceremonia de graduación.

Rafael Rincón JM

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