OCHO PLANES DIFERENTES PARA DESCUBRIR NAVARRA SIN APENAS DEJAR HUELLA

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

Navarra quiere convertirse en un territorio turístico sostenible de referencia nacional e internacional apostando por impulsar ‘Otro turismo’, un concepto que engloba tanto a la oferta turística como a las personas que se busca atraer.

Se trata de encontrar un equilibrio entre el crecimiento y el respeto a la naturaleza, cultura y sociedad de Navarra, apelando a viajeros que quieran conocerla de una manera diferente, consciente y responsable.

Para plasmar esta manera de viajar, Turismo de Navarra ha presentado el documental ‘La Otra Huella’, una serie de 6 capítulos que plantea el desafío de recorrer Navarra dejando la mínima huella de carbono. Lo podemos hacer con cualquiera de estos planes sostenibles.

La ruta comienza con una aventura campesina en el Valle de Arce. Agroturismo Mari Cruz es un lugar muy especial situado en Villanueva de Arce. Además de dormir en una de sus románticas cabañas construidas en los árboles, los viajeros pueden participar en las labores diarias de la granja y descubrir los eco-menús, con productos cultivados en la huerta.

Desde el valle de Arce, siguiendo el curso del río Urrobi entre robles y hayas centenarias se llega a Orreaga/Roncesvalles, lugar cargado de historia y leyendas medievales. La Real Colegiata de Santa María, el antiguo hospital de peregrinos, el espectacular sepulcro del Rey Sancho VII el Fuerte y el museo conforman un conjunto artístico monumental único en el Camino de Santiago Francés.

El día puede terminar en el Restaurante Asador Aritza, en Auritz/Burguete, donde se degusta la auténtica gastronomía tradicional navarra hecha en cocina con fuego, gracias a la cual los productos de temporada se sirven conservando su sabor natural.

INMERSIÓN TOTAL EN LA SELVA DE IRATI.

Su fama absolutamente merecida hace del entorno de la Selva de Irati uno de los lugares más buscados de Navarra. Para disfrutar de esta bellísima masa forestal nada mejor que dejarse acompañar de un guía biólogo con el que, además de profundizar en la flora, climatología y geología del mayor hayedo-abetal de España, se aprende a ver con prismáticos y telescopio a las aves, mamíferos e insectos que han encontrado en este bosque su hábitat ideal.

Para dormir inmersos en este entorno, los iglús de madera de Irati Barnean, en Larrau, combinan privacidad y respeto al medio ambiente. Sus exclusivas y originales atalayas son el campamento base soñado desde el que sentir y vivir todo lo que los valles pirenaicos de Navarra ofrecen.

Para comer por la zona, el Bar Restaurante Berrendi Ostatu Jatetxea, en Villanueva de Aezkoa, y Errotaberri Taberna Asador, en Garralda, donde además de menús de comida casera, se degustan exquisitas hamburguesas de auténtica ternera de Navarra.

Y si hay un punto de Navarra en el que es posible refrescarse y vivir experiencias de vértigo, ese lugar son las foces del prepirineo. El plan estrella en estos acantilados tallados por el agua de los ríos son los descensos en balsa por la foz de Lumbier a cargo de la empresa de actividades Nattura.

Para los días más calurosos el plan debe incluir una visita a las piscinas naturales de la Foz de Benasa, situada en las inmediaciones de Navascués, o bien vivir emociones más fuertes en el Parque Artamendia Aventura de Aibar.

SECRETOS DE LA TIERRAS DE IRANTZU.

El territorio situado entre la Sierra de Urbasa, Estella y Pamplona está conformado por decenas de pequeños pueblos que ofrecen un enorme abanico de experiencias. Bodegas de producción ecológica como Lezaun, estudios de diseño como Baku Barrikupel son algunas de las propuestas originales para descubrir esta comarca.

Otro tipo de bienestar es el que se encuentra en el Embalse de Alloz, reserva de agua azul turquesa con zonas habilitadas para el baño y actividades acuáticas como vela y paddle surf, ambas ofertadas por la Escuela Navarra de Vela; y en el Parque Natural de Urbasa-Andía, espacio natural protegido, en el que resguardarse del calor bajo sus frondosos hayedos.

La visita al nacedero del río Urederra es uno de los puntos de visita obligatoria de Navarra, más si se trata de buscar los planes más sostenibles. Se necesita reservar con antelación, pues al ser un espacio especialmente protegido, el acceso es controlado para evitar que su frágil ecosistema se vea alterado.

El cercano camping Artaza-Urederra, es sin duda una de las mejores opciones para alojarse, ya que además de cómodos bungalows, cabañas y carretas de madera, también incluye en su oferta actividades de crecimiento interior, senderismo consciente, baños de bosque, yoga matutino, biodanza.

Las experiencias gastronómicas las encontramos en Quaderna Vía, bodega donde se elaboran vinos de forma ecológica en todo el proceso, desde la viña a la botella; y en el Museo de la Trufa de Metauten, ubicado a las faldas de la sierra de Lokiz, el lugar idóneo para descubrir los secretos de este hongo conocido como ‘el diamante negro’ de la cocina.

PINTXOS E HISTORIA EN LA CAPITAL DEL REINO.

Pamplona, la capital bonita y milenaria de Navarra, ofrece cientos de kilómetros cuadrados de parques, algunos tan románticos como el de la Taconera, que se extiende por los mejores miradores sobre el río Arga y el monte Ezcaba. El perfil de las murallas continúa por el paseo de ronda y abraza las calles del Casco Viejo con las mejores barras de bar, cubiertas de los famosos pintxos, auténtica muestra de alta cocina en miniatura.

Para conocer de primera mano los secretos mejor guardados de Pamplona, nada mejor que unirse a alguna de las visitas guiadas de Destino Navarra. El tour más demandado es el que recorre las calles emblemáticas del Casco Viejo, el Camino de Santiago, la Catedral de Santa María la Real, el mirador del Baluarte del Redín, la plaza Consistorial y el recorrido del encierro.

Como región que atesora más de 16 productos con certificación de calidad, Navarra puede presumir de tener una de las mejores cocinas del país. Conscientes de la riqueza que les rodea, la mayoría de los restaurantes de la Comunidad Foral han apostado por el producto de proximidad y temporada.

UN DESIERTO A 70 KILÓMETROS DE LOS PIRINEOS.

Las Bardenas Reales representan la otra cara de la Navarra verde. Este Parque Natural de 42.500 hectáreas, Reserva de la Biosfera por la UNESCO y con fauna y flora propias del continente africano, se encuentra a solo 70 km de las cumbres de la cordillera pirenaica.

Las opciones para explorarlo son muchas, pero la más divertida es hacerlo en bicicleta. Se puede ir por libre, pero también ir acompañado de expertos como los de La Compañía de Guías de las Bardenas, empresa que ofrece rutas guiadas en BTT eléctrica de 3 horas de duración.

Rodeando al desierto se encuentran las tierras más fértiles de Navarra, la célebre huerta de Tudela y su Ribera. No sólo de ella sale la mejor verdura, también se cultivan aquí olivos con cuyo fruto se producen grandes aceites de Oliva Virgen Extra como los que salen del trujal de producción ecológica Artajo.

La experiencia sostenible en la Ribera continúa en el Restaurante Trinquete de Tudela probando algunos de sus menús veganos que incluyen productos cultivados en su propia huerta y recolectados esa misma jornada.

Para terminar de manera sostenible este viaje por el sur de Navarra la mejor opción es Rural Suites, aparthotel distinguido con el máximo nivel de reconocimiento en el programa ‘green leaders’ de Tripadvisor.

Los más románticos probablemente prefieran Aire de Bardenas, hotel de lujo ubicado a las puertas del desierto que cuenta con cubos y burbujas donde pasar la noche arropado por las estrellas.

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