UN IRLANDÉS EN OLIVARES

por Celso Vázquez

En esta ocasión permítanme que me vaya un poco por las ramas antes de entrar a comentar el restaurante, pero verán cómo todo tiene su por qué…

La historia se inicia allá por el 2002 cuando Martín y Alicia se conocen en Sanlúcar La Mayor (Sevilla), por razones del destino sus caminos se separan, pero en 2013 ambos se encuentran casualmente en Londres donde retoman el contacto a través de RRSS hasta una nueva unión de sus caminos en Puerto Banús, donde comienza su historia de amor. Londres, Marbella, Sanlúcar la mayor… en 2018 se instalan en Olivares y es a partir de ahora donde empieza este camino que les narro a continuación…

En una de las visitas de Martin a casa de la señora madre de Alicia, ésta lo agasajó con unas croquetas deliciosas (cuenta él) y fue de esa manera donde se le encendió la luz para bautizar su restaurante, “LA COCINA DE MI SUEGRA”.

En la comarca sevillana del Aljarafe está el pueblo de Olivares, que se funda, tras la conquista romana de la provincia Bética, por en militar legionario Turculus s una villa llamada Estercolines o Estercolinas. Si bien es en el siglo XVI la familia más ilustre de la historia de Olivares, los Guzmanes, bajo el mandato del Primer Conde, Don Pedro de Guzmán, comienza a enriquecer la villa con la construcción del Palacio Ducal y la Plaza de Armas, pero obtiene su máximo esplendor con el tercer conde, Don Gaspar de Guzmán, Conde-duque de Olivares, el célebre valido del Rey Felipe IV y real gobernante de España de 1622 a 1643.

En la calle Virgen de los Dolores, 19, encontramos un local sencillo con una cancela metálica y el rótulo con el original nombre ya mencionado en la parte superior. Un local acogedor, sin lujos ni pretensiones, donde te recibe Martín, con su acento de “guiri” y una simpatía sincera. Te ofrece mesa en la terraza o en la sala interior.

Elegí junto a mis acompañantes (ahora hablo de ellos) la terraza. Esta ubicación debió ser el patio de aperos y ganado de las antiguas casas campesinas de pueblo. Decorado con macetas, limoneros y con un pozo en el centro, esa noche hizo una temperatura excepcional que nos predispuso para el recital (segundo de la noche) que estaba por suceder.   

El ayuntamiento de Olivares celebraba las jornadas de música antigua y acompañando a mis amigas del grupo “Dolce Rima” a su concierto, éstas me pidieron que buscase un lugar para cenar tras el concierto. No son pocas las opciones que ofrecía el bonito y turístico pueblo, pero me decanté por ‘La Cocina de mi Suegra’ tras consultar con lugareños las diferentes opciones.  Y no erramos.

Tras sentarnos y consultar el QR con la carta, nos decidimos por la sencillez.

Junto a las bebidas el camarero nos trajo unas aceitunas aloreñas. A continuación:

Tomate del Terreno con melva.

Hacía tiempo que no comía en un restaurante un tomate como el que nos puso en la mesa Martín, sabedor de lo que estaba dándonos, lo acompañó de melva, lástima para conserva que no pudo mejorar sobre lo que la colocaron. Si un tomate de muchísima calidad lo aderezas con aceite de categoría, ¿imaginan el resultado?, efectivamente “sucamos” el jugo con un buen pan de pueblo, mollete de la casa, cortado en rebanadas y empapado en ese oro líquido de AOVE que realzaba su sabor.

Croquetas de mi suegra.

Al pedirlas, le insistí que me dijese si eran caseras o no. Con cara seria, pero agradando me dijo… son caseras, las hago yo, siguiendo la receta de mi suegra y son de puchero.

“No hay más preguntas señoría, ponga dos raciones»

¡¡¡Qué barbaridad!!! La expresión de todos al probarlas, aun quemando y casi saltándonos las lágrimas. Nuevamente pensé para mí, en el top 5 de las mejores croquetas, y créanme he comido croquetas… 

Eran desiguales, de tamaño medio, con una bechamel compacta pero ligera y un toque de hierbabuena, con sabor a puchero…. Deliciosas.

Entre carnes o pescados fritos, nos decantamos por lo segundo. Quería pedir varias raciones de chocos fritos, adobito sevillano y tacos de merluza, Martín intervino sabiamente y recomendó una fritura andaluza, que contenía todo lo anterior además de boquerones fritos (limpios, sin espina). Nos dejamos llevar por su consejo

Al rato llegaron unas bandejas con los apetitosos, dorados y deliciosos productos del mar, magníficamente fritos. Cuando el producto es bueno y lo preparan unas buenas manos, el resultado siempre es satisfactorio para el comensal.

No conformes con todo lo anterior le pusimos una última prueba al simpático irlandés, «¿Qué tienes de postre?».

Con una sonrisa que se le dibujaba tras la mascarilla dijo…» helado frito… y lo hago yo.» No quiso desvelar su secreto ya que entonces «nos tendría que matar” y como la noche era joven y estábamos muy a gusto, nos dejamos llevar nuevamente, y cual fue la sorpresa cuando trajo los platos, una masa frita, cerrada a modo de sobre, con textura crujiente y esponjosa (con sabor a los xuxos) rellena de helado de vainilla, aún con consistencia de helado, adornado con nata montada y sirope.

Lejos de acabar, empezaba la segunda etapa de visita a «La Cocina de mi Suegra».

Nos despertó la curiosidad de un irlandés en Olivares, y nos contó sin mascarilla, pero con la debida distancia, la historia que al inicio les detallé, esbozando en algunos momentos una sonrisa picarona de quien ha hecho las cosas con cariño, sinceridad y amor.

La opción del pescado frito fue acertada, pero las carnes que tiene en el restaurante pertenecen al ganado que posee la familia de Alicia y que las verduras utilizadas son de proximidad, del pueblo.

Pues como decía, Martín aparece con una guitarra acústica, coje una banqueta de la barra del bar y comienza su pequeño concierto, no sin antes disculparse ante el número elevado de músicos en la reunión.

Un tema de Bumbury, Hallelujah de Leonard Cohen y los integrantes de la reunión le hicimos los coros. Xurxo Varela se arrancó y tomando la guitarra hizo un tema en galego y un fado, devolviéndole de nuevo a Martín la guitarra y cerrando éste la velada con Imagine.

Resultado final. ¡¡ Una noche mágica !! de auténtico embrujo y placer.

Todo. La comida sobresaliente, la atención, servicio, amabilidad cuidado por el cliente, sobresaliente.

No lo duden, «La Cocina de mi Suegra», en Olivares, Sevilla, merece la pena una próxima y no tardía excursión.

Gracias Martin, pronto volveremos a vernos.

por Juan Carlos Lobo

LA COCINA DE MI SUEGRA

C. Virgen de los Dolores, 19 A

Teléfono: 683 47 60 94

41804 Olivares, Sevilla

www.m.bakarta.com/La-Cocina-De-Mi-Suegra

Artículos Relacionados

Deja un comentario

* Al utilizar este formulario, acepta que este sitio web almacene y maneje sus datos.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no continuar navegando en nuestra web si así lo desea. Aceptar Leer más