VIÑA PEDROSA, EL ALMA ECOLÓGICA DEL DUERO

por Celso Vázquez

por Celso Vázquez Manzanares

Hace unas semanas, la AEPEV, Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, organizó una visita a la prestigiosa Bodega de Viña Pedrosa, situada en el corazón de la Ribera del Duero, es una de las bodegas precursoras e iniciadoras de la Denominación de Origen y en la actualidad su reconocimiento traspasa nuestras fronteras.

La historia de Viña Pedrosa empieza con Mauro Pérez y las tierras que él trabajó y amó durante toda su vida. Hombre laborioso y de inteligencia innata, supo transmitir a sus hijos el respeto a la tierra y el gusto por el trabajo bien hecho. Los viñedos que él dejó a su familia son la base de la actual bodega, situada en la localidad burgalesa de Pedrosa de Duero.

Convencidos del gran potencial del viñedo familiar, los hermanos Pérez Pascuas deciden fundar su propia bodega en el año 1980, con el fin de convertir en realidad su gran sueño: la elaboración de vinos de gran calidad manteniendo viva una larga tradición vitivinícola.

Hoy, Viña Pedrosa es un proyecto sólido y reconocido mundialmente donde trabajan dos generaciones de personas entusiastas, amantes del vino, que consiguen con mucho empeño, dar valor al objetivo de Bodegas Hnos. Pérez Pascuas: transformar el fruto de la tierra en el mejor vino posible.

Elaboran vinos de calidad, al detalle y abogando por los tintos de guarda. Los crianzas, reservas y grandes reservas de Viña Pedrosa son la mejor prueba de ello.

124 hectáreas son las que rodean las Bodegas Hnos. Pérez Pascuas, a más de 840 metros sobre el nivel del mar, con suelos calcáreos y zonas que se alternan franco-arenosas, el resultado, vinos con cuerpo en el que a cada sorbo demuestran la esencia de una tierra con alma vitivinicola.

Los vinos de Viña Pedrosa cuentan además con la característica inconfundible de aquellos que son cultivados bajo los parámetros de una viticultura tradicional, responsable, sostenible, siempre respetuosa con el campo que le proporciona unas condiciones únicas.

Nuestra visita ha sido en otoño con las viñas, en “v”, en pleno trabajo de vendimia, con un equipo que conoce la tierra y recoge manualmente en el momento óptimo.

Cada uno de los vinos de Viña Pedrosa adquieren una personalidad única a través de una maceración y fermentación controladas. Su crianza se da en barricas nuevas de roble francés y americano para dotar al vino del carisma y carácter propio de su naturaleza, con la perfecta armonía entre fruta y madera.

Alrededor de 600.000 botellas guardan las mejores connotaciones de Cepa Gavilán Crianza, Viña Pedrosa Crianza, Finca La Navilla, Viña Pedrosa Reserva, Viña Pedrosa Gran Reserva y Pérez Pascuas Gran Selección para distribuirse por toda la geografía internacional en más de 50 países.

VISITA Y CATA DE VINOS

Además de la visita a las instalaciones de la Bodega, visita a las viñas, y poder catar las uvas directamente en el campo, pudimos ver la descarga de las uvas recogidas y su paso por la tolva a la despalilladora. Además catamos directamente de depósito los primeros mostos antes de convertirse en estos magníficos vinos que a continuación nos acompañarían en la mesa.

Ya en la Sala de Catas y de la mano de Nuria Peña Albillo, enóloga de la bodega, catamos una serie de vinos para realmente, conocer y disfrutar de Ribera del Duero, y fueron; Cepa Gavilán Crianza 2020, este vino es un monovarietal de Tinta del País. Las uvas utilizadas proceden de viñas situadas en Pedrosa de Duero, en la provincia de Burgos, a unos 840 metros de altitud, las cuales ocupan hasta 135 hectáreas de terreno. Las cepas cuentan con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años, tratándose éstas de las viñas más jóvenes que controla la bodega. El suelo del que nace Cepa Gavilán Crianza es de tipo arcillo-calcáreo. El clima es de tipo continental, con considerable influencia atlántica.

La vendimia de la uva se realiza manualmente. Tras los correspondientes procesos de vinificación, el mosto de Cepa Gavilán Crianza se cría durante aproximadamente un año en barricas de roble francés y americano.

Vino exuberante, cubierto con un profundo rojo rubí violáceo. La fruta fresca se percibe con nitidez, mostrando también aromas de cedro y regaliz, con un toque mineral muy elegante. En la boca es potente, invasor, pleno y de un final largo.

Seguimos con el Viña Pedrosa Crianza 2020. Un vino amplio, potente, con volumen en boca y con elegantes aromas frutales en nariz, el Crianza de Viña Pedrosa, con un paso de 18 meses por barricas de roble francés y americano, se presenta como el vino más representativo de la bodega y con una personalidad fiel a la de sus elaboradores. Resulta una estupenda opción para los fans de los tintos de la Ribera del Duero.

Rojo cereza muy intenso, con ribete violáceo, profundo. En nariz, complejo y muy completo en nariz, elegante conjunto de aromas frutales (bayas, frutos maduros) y sensaciones de crianza (especias, tabaco, lácteos, trufa). Y en boca; amplio, potente, con volumen, suave pero con sus taninos perfectamente integrados, con gran carácter, redondo y muy largo, elegante toque amargoso al final, larga persistencia tanto sápida como aromática.

Viña Pedrosa La Navilla Reserva 2019. Vino procedente de Finca la Navilla, se trata de una parcela excepcional, en la que el clon auténtico de Tinto Fino alcanza su máxima expresión y singularidad. Una privilegiada altitud, a 844 metros sobre el nivel del mar, da lugar a un microclima especial.

Picota granate. La identidad del terruño y el carácter varietal se funden en este vino con personalidad propia. En nariz, con un marcado aroma mineral se ensambla con los matices torrefactos y especiados de la crianza en barrica. Y en boca, amplio, corpulento, estructurado, presenta muy buena acidez y persistencia aromática.

Magnum Viña Pedrosa Gran Reserva 2016 es un vino elaborado a partir de una gran selección de uvas 90% Tempranillo y 10% Cabernet Sauvignon. Potente, sabroso, complejo y carnoso.

Forma parte de una de las menores producciones de la bodega y es obtenido de cepas con casi medio siglo de antigüedad. En nariz destacan sus notas lácticas, de tostados, torrefactos y café, armonizadas sobre un fondo de fruta madura opulento y elegante. Viña Pedrosa Gran Reserva es personal y genuino, es el resultado del respeto al terruño y fiel a la identidad de esta bodega familiar.

Ya en la comida, los vinos que nos acompañaron fueron:

Viña Pedrosa Pérez Pascuas Gran Selección Tinto 2014, es un tinto exclusivo del que se han elaborado 4.100 botellas numeradas, único y con una personalidad que obliga a hacer un punto y aparte en la forma de entender el vino.

Una auténtica Obra Maestra de Ribera del Duero con el Tempranillo como único protagonista en el considerado como uno de los mejores vinos de España por su nervio, elegancia y finura en estado puro. Uno de esos vinos que hay que probar al menos una vez en la vida, representa la máxima exigencia y elegancia de un vino que representa la esencia de la Ribera del Duero.

De un intenso color rojo picota con ribetes granates. Aromas complejos de frutos negros maduros, notas de chocolate y trufa y toques ahumados. En boca es voluminoso, potente y elegante. Un vino con unos taninos sedosos y una acidez refrescante. El final es largo, persistente y con notas especiadas dulces.

Viña Pedrosa Pérez Pascuas Gran Selección Tinto 2012 es un tinto exclusivo del que se han elaborado 6.270 botellas numeradas. Se trata de una selección de una partida destinados al Gran Reserva y el Pérez Pascuas Gran Selección, la joya de la corona. Es un monovarietal de tempranillo que recibió una crianza de 16 meses en barricas de roble.

A la vista presenta un atractivo rojo cereza madura con ribete ligeramente teja, de capa media alta.

En nariz se muestra muy elegante y complejo; ofreciendo en primer plano aromas de clavo y vainilla, acompañadas de una elegante reducción (cuero y tabaco de pipa) junto con notas de frutos negros en confitura (arándano y mora). Más tarde aparecen toques de la serie especiada (laurel y pimienta negra) y notas balsámicas (regaliz).

La boca confirma la elegancia de la nariz, se muestra sabroso y aterciopelado, con una equilibrada acidez que le da frescura. Desarrolla taninos de fruta y madera perfectamente, fundidos y nobles, proporcionando un paso envolvente. Final persistente con embriagadores recuerdos de cáscara de naranja.

La comida para acompañar estos grandes vinos, la típica castellana; buen chorizo al vino, rica morcilla burgalesa y el increíble lechazo churro asado en horno de leña acompañado de una ensalada castellana aliñada por un vinagre casero de la bodega. De postre Tarta de hojaldre.

Termino la visita con una animada tertulia, en el porche, junto a los viñedos, y conociendo más de la apasionante historia de Viña Pedrosa, una bodega familiar, respetuosa con el medio ambiente, con el tierruño, y mantener vivo ese gran sueño familiar: la elaboración de vinos de gran calidad manteniendo viva una larga tradición vitivinícola.

Enhorabuena familia y muchas gracias por la visita.

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